Libro de Horas de los siete Pecados Capitales, siglo XV

Folio 112 vuelta. David, el Señor en lo alto, figura alegórica de la pereza (quinto salmo penitencial)

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Folio

112v

Formato

160 x 110mm

DESCRIPCIÓN

Los Salmos Penitenciales constituyen uno de los elementos esenciales de los Libros de Horas. Desde el punto de vista iconográfico, la secuencia salmodia se suele inaugurar con una escena de carácter escatológico dedicada al Juicio Final o el rey  David en oración –supuesto autor de los salmos_, al que también se puede plasmar tañendo instrumentos musicales, objetos no exentos de significación alegórica por su pertenencia a la música sacra. Si se opta por incorporar un ciclo de imágenes, generalmente éstas suelen hacer referencia al rey de Israel, aludiendo a la penitencia de David en consonancia con los pecados cometidos a lo largo de su vida, especialmente con Betsabé y el posterior asesinato de su esposo, Urías.

El Libro de Horas de los Siete Pecados Capitales posee un ciclo iconográfico bastante particular del que existen escasos ejemplos aproximativos, consistente en relacionar cada uno de los Siete Pecados Capitales con los Salmos, recitándose con el objetivo de expiar las faltas ante la muerte, ya que cometer uno de ellos llevaba implícito el castigo eterno y por esa razón se llamaron Capitales o Mortales.

La pereza se escenifica en el interior de una sobria capilla cubierta con bóveda de cañón, iluminada por un vano que perfora el muro de cierre situado al fondo de la composición, marco arquitectónico que alberga la aparición de Cristo. En el extremo de la derecha, una puerta formada por un arco de medio punto permite adivinar el paisaje exterior. En sentido contrario, frente al altar, sobre el que se despliega un rollo caligrafiado con un texto sagrado, el rey David inicia una plegaria de acuerdo con el lenguaje gestual emitido por la posición de los dedos índice y pulgar. El soberano, coronado, ha dejado respetuosamente sobre el pavimento su tocado recubierto de pieles. El caballero sostiene un escudo ostentando un cisne de esbelto cuello, y en la banderola se lee: Parese.