LIBRO DE HORAS DE GUYOT II LE PELEY

La maestría inédita de Jean Colombe

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Formato

320 x 245 cms

Extensión

180 páginas

Idioma

Español- Alemán

Ilustraciones

75 ilustraciones a todo color

Autores

Christine Seidel y Ebherard König

DESCRIPCIÓN

ÍNDICE

  • Introducción, OMAR RAMÍREZ CAMELO
  • Un libro de Horas único realizado por Jean Colombe en Troyes, EBERHARD KÖNIG
  • Libro de Horas de Guyot II Le Peley, Médiathequè du Grand Troyes, CHRISTINE SEIDEL
  • Descripción de las miniaturas e iniciales historiadas que organizan los textos principales, CHRISTINE SEIDEL
  • Epílogo: Manuscritos iluminados en la Troyes del siglo XV, CHRISTINE SEIDEL
  • Descripción en forma de entrada catalográfica, CHRISTINE SEIDEL
  • Bibliografía, CHRISTINE SEIDEL
  • Índice de Ilustraciones
  • Traducción, GREGORIO SOLERA
  • A Unique Book of Hours by Jean Colombe in Troyes, EBERHARD KÖNIG
  • Stundenbuchs de Guyot II Le Peley, Médiathequè du Grand Troyes, CHRISTINE SEIDEL
  • Beschreibung der Miniaturen und historisierten Initialen, die wichtigsten Texte ordnen, CHRISTINE SEIDEL
  • Epilog: Illuminierte Manuskripte im fünfzehnten Jahrhundert in Troyes, CHRISTINE SEIDEL
  • Beschreibung in Form eines Katalogeintrags, CHRISTINE SEIDEL

 

El Libro de Horas de Guyot II Le Peley había sido olvidado tras exponerse en la Exposition des primitifs français au palais du Louvre, París 1904, nº 174. Reapareció en una subasta de Christie en Londres como lote 31 el 8 de junio de 2005. Antes de que tuviese algún otro destino, el estado francés movió rápidamente todos sus hilos para poder recuperarlo y encargar su custodia a la Médiathequè du Grand Troyes, donde se conserva actualmente bajo la signatura ms.3901.

El Códice, realizado para Guyot II Le Peley, es uno de los manuscritos mejor trabajados por Jean Colombe, el artista más destacado de la última fase de la miniatura francesa; desfilan por sus folios centenares de escenas: labores agrícolas, diversas actividades humanas, escenas idílicas o ritos fúnebres. Decoraciones llenas de fantasía enriquecen sus folios, así como una explosión de imágenes sin igual de la Sagrada Escritura.

Tres ciclos de pinturas decoran las trescientas páginas que lo componen, hecho que lo convierte en un ejemplar excepcional:

  • El conjunto formado por las miniaturas del calendario, los retratos de los evangelistas, las escenas de la infancia de Jesús y las leyendas de la Virgen María para el Oficio de la Virgen, un par de miniaturas para los Maitines de la Santa Cruz y la miniatura para los Maitines del Espíritu Santo junto con la impresionante representación de la muerte para las Vísperas de Difuntos.

La miniatura a doble página de la Anunciación de la Virgen (fols. 42v-43r), que abre el Oficio de la Virgen, es una de las imágenes más espectaculares del manuscrito.

Es imposible exagerar lo revolucionario de la Anunciación a la Virgen en una única imagen, a doble página, en el contexto de la iluminación de manuscritos francesa de la segunda mitad del siglo XV. Es en realidad una especie de marca del taller de Colombe, y será muy repetida con posterioridad en libros de horas manuscritos pintados e iluminados en París alrededor de 1500.

Tanto la imagen de la Anunciación (fols. 42v-43r) como la representación de la Muerte del folio 116r, con aquel personaje macilento y huesudo, expresan una sensibilidad inabarcable y parecen dotadas de una espiritualidad que desborda ideas y sentimientos, no expresados explícitamente, como la autoridad, la obediencia, el silencio, la trascendencia, el sueño, el aire, etc.

  • En todas y cada una de las páginas el margen inferior se ornamenta con una secuencia muy detallada de miniaturas. Colombe presenta la narración del Antiguo Testamento, comenzando con la Creación de Adán y Eva, y terminando con la historia del rey David, en una secuencia de imágenes que el espectador puede admirar, como si fuera un manuscrito animado.

Ningún manuscrito bíblico de esa misma época está tan ricamente ilustrado.

  • Los márgenes exteriores (excepto en el calendario y en las miniaturas a página completa) están ricamente decorados con imágenes, la mayoría de ellas son figuras singulares, inspiradas en algunos pasajes del texto correspondiente. La libertad y la independencia de la imaginación pictórica del artista son todavía más evidentes en este ciclo de imágenes.

Si se quería incorporar imágenes, concebidas paras acompañar el correr del texto, era imprescindible demostrar una magnífica comprensión del latín. Nadie esperaría una explosión intelectual, pero Colombe y su taller fueron capaces de producirla en un grado considerable.

La riqueza del contenido pictórico del manuscrito deja a cualquier observador falto de respiración.

Jean Colombe luchaba por su arte, ampliando los espacios inicialmente destinados a la ilustración y reduciendo los espacios de texto. Y se definió a sí mismo como pintor de imágenes, independiente del antiguo diseño; por tanto ¡puso sus miniaturas en el eje central de la página, como si fuesen paneles por propio derecho!