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28
octubre
Encuadernaciones artesanales

Las encuadernaciones más antiguas que se conocen son las pertenecientes a trece códices de papiro, los llamados Códices Nag Hammadi, datados en torno al siglo III y IV y encontrados  en 1945 en la localidad egipcia que les da nombre. 

La transformación del rollo de pergamino o papiro en códice tuvo como consecuencia la aparición del arte de la encuadernación. La guarda y la conservación del texto escrito son los objetivos principales de este oficio tan ancestral.

El cosido de los cuadernos, que constituyen el armazón del códice, la incorporación de dos tapas que sirvan de protección y el revestimiento o forrado de tapas o lomos son las tres fases principales que componen el laborioso proceso de encuadernar.

Desde el punto de vista técnico, este oficio no experimentó demasiados cambios a lo largo del tiempo; sin embargo, surgieron una amplia variedad de estilos que plasmaron la tendencia estética de cada época.

En las primeras encuadernaciones se utilizaron tablillas de cedro, con unas bandas de cuero para envolver los códices y unas correas para sujetar y transportarlos. Sin embargo, pronto en las cubiertas comenzaron a aparecer las primeras ornamentaciones y técnicas decorativas.

Las tablillas se forraron de piel, de pergamino o de tela y, en muchas ocasiones, se adornaron con dibujos en relieve. Para ello, se aplicaban sobre la piel unos tacos de madera en los que, previamente, se había trabajado el dibujo que se quería estampar. Posteriormente, fueron sustituidas por placas de metal, ya que, al poder calentarse, dejaban una huella más profunda en la piel o el pergamino. Poco a poco fueron incorporándose algunos elementos, como las llamadas ruedas, que se utilizaban para trazar líneas.

La utilización de terciopelo, de guarniciones de plata, de marfiles labrados, de piedras preciosas, de placas de oro, etc., hizo que muchas de estas encuadernaciones se convirtieran en verdaderas obras de arte, además de crear un amplio abanico de estilos de encuadernación que han llegado hasta nuestros días.  

El descubrimiento de la imprenta trajo consigo una proliferación de textos y, por tanto, de elaboración de encuadernaciones. Esto originó la aparición de nuevos procedimientos que permitieron acortar los tiempos de ejecución. Se siguió utilizando un tipo de encuadernación artesanal. Sin embargo, la madera es sustituida por el papel o el cartón y las cubiertas se vuelven más prácticas, a excepción de las encuadernaciones de los manuscritos de lujo, en los que se siguieron aplicando las técnicas tradicionales.

En la actualidad, las encuadernaciones artesanales están en desuso y únicamente un pequeño grupo de artesanos mantiene vivo este fascinante oficio. 

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